
El Carnaval 2026 dejó números positivos, pero también desafíos. Desde la Intendencia se proyecta fortalecer los corsos barriales, ampliar la presencia de tablados y consolidar el trabajo conjunto con comisiones y colectivos culturales, con el objetivo de que la fiesta continúe creciendo y llegue cada vez a más vecinos en todo el territorio.
El gerente de Festejos y Espectáculos de la Intendencia de Montevideo, Eduardo Rabelino, en diálogo con LA PRENSA DE LA ZONA OESTE, destacó el desarrollo del Carnaval 2026, valoró el trabajo en los barrios y adelantó la importancia de fortalecer los corsos, tablados y escenarios populares para ampliar el acceso a la mayor fiesta del país.
Usted conoce de cerca el carnaval, en esta oportunidad lo encuentra al frente de la Gerencia de Festejos y Espectáculos de la Intendencia. ¿Cómo ha sido esa experiencia y cómo valora la edición 2026?
En primer lugar, que uno esté vinculado al carnaval desde distintos aspectos y desde hace años, no significa que pueda conocer la infinidad de detalles que la organización de esta fiesta implica.
Uno se acerca con conceptos o preconceptos sobre lo que va a ser la tarea, pero la realidad es mucho más rica, abrumadora por momentos, pero siempre satisfactoria.
Asumí la tarea con mucha felicidad y con la misma felicidad llegamos a la culminación del concurso, que marca un poco el final de la fiesta, aunque siguió habiendo tablados y todavía está pendiente la entrega de menciones y premios de corsos.
Quizás este fue un carnaval especial porque una tragedia nos acompañó: un integrante de una murga falleció y se vivió con mucho dolor por parte del grupo y los colegas carnavaleros. Yo hablé de estar feliz y eso no quiere decir que me haya olvidado de ésto; lo viví también con mucho dolor, intentando acompañar a quienes sufrían los hechos más de cerca.
Al final resultó que ese grupo tan golpeado logró el primer premio de la categoría, y me refiero a Doña Bastarda, como todos saben.
Atravesar esos días de luto carnavalero también debe servir para aprender. Siempre estar dentro de un evento debe servir para pensar e intentar mejorar el mismo; en eso estamos, para que cada año haya un mejor carnaval y que más gente se sume a la fiesta y la disfrute desde el lugar que sea.
¿Cómo evalúa el desarrollo de las actividades?
En términos generales, todo se desarrolló como se había planificado. El carnaval nuestro tiene sus complejidades y la fiesta es diversa. Por un lado, están los desfiles y corsos, donde el público disfruta de otro carnaval que no es el de los tablados o el Teatro de Verano.
El nuestro es un carnaval de espectáculo, básicamente; por eso en nuestra cabeza está fortalecer todo lo que tenga que ver con los desfiles y los corsos barriales. Ahora tenemos un año para conversar, pensar y reunirnos con las personas que forman parte de estas actividades.
Siempre hay que estar con la cabeza abierta a los cambios, a adaptarse a lo que viene. El carnaval es lo que es para Montevideo porque ha sabido adaptarse a las circunstancias culturales de cada momento. Hay que buscar la forma de que haya más tablados, ya sean populares, móviles o comerciales. Entre todos se crea un sistema que funciona y hay que apuntar a que ese carnaval que disfrutamos en nuestro barrio llegue a todos los barrios del área metropolitana.
Estuvo recorriendo el corso del Municipio A...
Sí, este año se unificaron los tres corsos del Municipio A en el que se hizo por Carlos María Ramírez. Estar en un corso barrial es una experiencia muy linda.
Ver a los vecinos y vecinas disfrutando juntos, compartiendo el momento y el espacio —algunos con su mesita y su picada—, alguna vecina me invitó a bailar y ahí se sumaron varios, tirar papeles picados, aplaudir a los grupos… en fin, llenar al barrio de alegría, de una fiesta para compartir.
Es hermoso y por eso me gustaría que el año que viene haya más corsos y poder apoyarlos, porque las fiestas populares son parte de nuestra cultura.
Balance positivo y apuesta a fortalecer lo barrial
¿Cómo ha sido el trabajo de la Red de Escenarios Populares y de las distintas comisiones que gestionan los tablados?
La Red es un caso de estudio. Hay que ver cómo ese grupo de gente organizada trabaja para tener parte de la fiesta en su barrio.
Cada tablado es diferente, cada comisión es diferente y tiene objetivos particulares, pero trabajando unidos se apoyan unos a otros y logran que el carnaval —ese carnaval de espectáculo que ya hablamos— siga vivo.
Este año hubo 19 tablados populares, cada uno con su modalidad: algunos con 14 jornadas y otros con 3, pero todos trabajando para que el carnaval llegue al barrio, transmitiendo valores, permitiendo que las personas se junten y compartan esos momentos de alegría que, en el caso de los niños, seguirán vivos para siempre. Cuando en muchos años alguien les hable de carnaval, van a recordar ese momento.
¿Cuáles han sido los barrios y escenarios con mayor participación de público?
Todavía no tenemos los números finales, pero por capacidad de los escenarios y por convocatoria podemos destacar al Monte de la Francesa, en Colón (donde se hizo el cierre del carnaval de la Red), y el Canario Luna, en la zona de Villa Española, junto al Antel Arena.
Este año fue importante también la apertura del escenario en el Parque de los Fogones.
Luego podemos ver quiénes tuvieron grandes concurrencias, algunos agotando localidades, porque muchas veces depende del espacio que tenga cada tablado y la convocatoria que puedan generar. No hay que olvidar que hubo 19 de estos tablados, que en el global suman muchas personas.
También es importante decir que los escenarios móviles tienen gran concurrencia de público en lugares o esquinas donde no hay infraestructura y el carnaval igual se realiza por una noche. Este año hubo 24 espectáculos de esa modalidad.
¿Quién define el lugar donde se instalan los escenarios móviles?
Previo al carnaval se realizan reuniones con las comisiones de cultura o de carnaval de cada comunal. Sus integrantes o delegados son quienes eligen el día y el lugar donde estarán los escenarios móviles o los corsos.
Luego se evalúa la posibilidad de su realización y se sigue avanzando hasta el día fijado para la fiesta.
La Intendencia, a través de la Unidad de Animación, suministra el audio, las luces y a los operadores, además del escenario —en caso de que el lugar no lo disponga— y la gestión de los espectáculos.
¿Tiene una estimación de cuántas personas se movilizan en torno a estas actividades?
No es un número que tenga el respaldo necesario, y hacia eso apuntamos, pero creo que no estaríamos lejos de la realidad si decimos que concurren cerca de 10.000 personas a los escenarios móviles a lo largo de todo el carnaval.
Para los corsos barriales tenemos un estimativo similar.
En lo personal, ¿qué le dejó este carnaval?
Para mí fue un carnaval espectacular. Lo disfruté como espectador y aprendí como organizador. Uno valora mucho más el trabajo de los otros porque tiene contacto con nuevos colectivos, con personas que cumplen tareas muy específicas o muy generales, con el público y sus comentarios, que siempre sirven para mejorar la fiesta.
Dentro de sus competencias también está la organización de la Semana Criolla...
Sí, ya estamos viviendo la edición 99.ª de la Criolla del Prado. Es una fiesta tradicional para Montevideo, donde los saberes criollos y las costumbres del campo llegan a la ciudad y se celebran.
Como pasó con mi rol en la Intendencia y el carnaval, la Criolla es también un evento nuevo para mí. En este caso, trabajando con quienes ya tienen la experiencia y sumando nuevas personas que van haciendo el trabajo conjunto de entender las lógicas de esta fiesta multitudinaria.
Cada año se acercan aproximadamente 180.000 personas al Prado. Estamos trabajando para que todas puedan tener una buena experiencia, que sientan que es una fiesta de todo el país, que podamos disfrutar del patrimonio, de la gastronomía y de todo tipo de propuestas, conviviendo y generando espacios para el encuentro y el diálogo.
La Criolla es la fiesta más cuidada de nuestro país en su estilo, la más grande y prestigiosa de la región.
Este año estamos incorporando charlas con los actores principales para seguir avanzando en el cuidado de los animales que participan y conocer todos los aspectos vinculados al bienestar animal.
Es una fiesta con lugar para todas y todos, para intercambiar ideas, conocer sensibilidades y compartir saberes. Por ejemplo, la guasquería —declarada patrimonio hace unos años—, aspectos de la gastronomía, los trabajos del campo o el propio caballo criollo.
En definitiva, de todo eso se trata esta fiesta, y estamos trabajando y aprendiendo para que el año que viene lleguemos a la edición número 100 y la podamos disfrutar entre todos y todas, porque una sociedad se construye escuchando al otro, discrepando o aprendiendo de él.
Y para terminar, volviendo al carnaval, parafraseando a la murga ganadora de 2026 en la última intervención del personaje de Artigas, compartiendo con las familias de todo el país estos días en la Criolla, quizás podamos decir también: “que la Patria… es el otro”.
