
Aunque el primer semestre de 2026 registró una reducción en la cantidad de fallecidos y lesionados por siniestros de tránsito, la problemática continúa siendo uno de los principales desafíos en materia de seguridad y salud pública.
Los graves accidentes ocurridos en los últimos días recuerdan que detrás de cada estadística hay vidas que se pierden, familias que cambian para siempre y una realidad que exige mantener el compromiso con la prevención, la educación y el respeto por las normas de tránsito.
La Unidad Nacional de Seguridad Vial (UNASEV) presentó el Informe Semestral de Siniestralidad Vial correspondiente al período comprendido entre el 1º de enero y el 30 de junio de 2026, cuyos datos muestran una disminución en los principales indicadores respecto al mismo período del año anterior.
Según el informe preliminar del Sistema de Información Nacional de Tránsito (SINATRÁN), durante los primeros seis meses del año fallecieron 217 personas como consecuencia de siniestros de tránsito, frente a las 248 registradas en igual período de 2025, lo que representa una reducción del 12,5 %. En términos absolutos, fueron 31 vidas menos perdidas en las calles y rutas del país.
También descendió la cantidad total de siniestros, que pasó de 11.025 a 10.648, una baja del 3,4 %, mientras que las personas lesionadas disminuyeron un 4,5 %, pasando de 14.011 a 13.381. El informe señala además una reducción del 2,7 % en los heridos graves y del 4,6 % en los heridos leves, cifras que, si bien reflejan una evolución favorable, continúan representando miles de personas afectadas por esta problemática.
Las motocicletas siguen siendo las más vulnerables Uno de los aspectos que vuelve a poner de manifiesto el informe es la alta incidencia de las motocicletas en la siniestralidad vial.
El 64 % de las personas lesionadas circulaba en motocicleta al momento del siniestro, mientras que la mitad de los fallecidos (50 %) viajaba en este tipo de vehículo. En tanto, el 21 % de los lesionados se desplazaba en automóviles o camionetas, el 7 % eran peatones y el restante 8 % utilizaba otros medios de transporte. Otro dato relevante es que casi seis de cada diez personas lesionadas son hombres, y que el 45 % corresponde a jóvenes de entre 15 y 29 años, siendo el grupo de 20 a 24 años el de mayor incidencia.
Un cambio de tendenciaque deberá consolidarse Durante la presentación del informe, el presidente de la UNASEV, Marcelo Metediera, destacó que por primera vez en los últimos años se logró revertir la tendencia creciente de fallecimientos registrada desde 2023.
No obstante, advirtió que los resultados deben analizarse con prudencia y que constituyen solamente “una fotografía del momento”, señalando que el verdadero objetivo es consolidar una tendencia sostenida en el tiempo.
“Estamos hablando de la vida y de la salud de las personas. No hemos ganado ninguna batalla”, afirmó el jerarca.
Controles y nuevos desafíos En la presentación también se informó sobre los resultados del operativo Ñandubay, implementado desde enero para fortalecer los controles vehiculares.Según informó el jefe de Policía de Montevideo, Alfredo Clavijo, se realizaron unos 120.000 controles, que derivaron en la incautación de aproximadamente 12.000 vehículos por presentar irregularidades graves que impedían su circulación. Por otra parte, la UNASEV continúa impulsando nuevas herramientas para fortalecer la seguridad vial, entre ellas la creación de una Fiscalía especializada en tránsito, así como medidas destinadas a mejorar el control y empadronamiento de motocicletas antes de su comercialización.
Un desafío que involucra a todos Si bien los datos del primer semestre muestran una disminución en la cantidad de fallecidos y lesionados, la siniestralidad vial continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública del país. Cada accidente no solo deja cifras para una estadística: detrás de ellos hay personas, familias y comunidades que deben afrontar pérdidas irreparables o convivir con secuelas físicas y emocionales que muchas veces perduran durante toda la vida.
Por eso, además de los controles y las políticas públicas, la seguridad vial sigue dependiendo del compromiso cotidiano de todos quienes forman parte del tránsito: conductores, motociclistas, ciclistas, usuarios de nuevos medios de movilidad y peatones. La prevención, el respeto por las normas y la responsabilidad individual continúan siendo las herramientas más eficaces para evitar que nuevas vidas se pierdan en calles y rutas uruguayas.
Un instante puede cambiar tu vida
Cada fallecido, cada lesionado grave y cada familia afectada representan una historia que cambió para siempre. La seguridad vial no depende únicamente de los controles o de las normas: comienza con las decisiones que cada uno toma al salir de su casa. Conducir con responsabilidad, respetar las reglas y pensar también en quienes comparten la vía pública puede marcar la diferencia entre llegar a destino o provocar una tragedia.
Tomar conciencia hoy puede salvar una vida mañana.
